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Homenaje a Manuel Seoane

Congreso de la República del Perú
Diciembre 19 de 2001

Fernando Fuenzalida Vollmar

Rendimos homenaje, hoy día, a la memoria de Manuel Seoane. Rendimos en él un homenaje a su generación. La Generación de la Reforma Universitaria de 1919.

Una generación encarnada en una elíte intelectual y cívica que discutió y reflexionó en profundidad los problemas que proponia al continente la apertura de su siglo.

Una elite que exploró, sin duda todos los caminos alternativos de su tiempo: los del liberalismo, los de la derecha revolucionaria y de la izquierda.

Y que terminó cristalizando en liderazgos próceres que despertaron la conciencia y alimentaron la esperanza de toda nuestra América: criolla, indígena y mestiza.

Hablar de los problemas del siglo terminado es hablar de la génesis de los problemas del siglo que se inicia y hablar de la génesis de sus futuras soluciones.

El problema de la democracia: funcional y real o nominal y abstracta.

El de su multiplicidad o unidad de formas y caminos:
un modelo unico y forzado para todas las naciones o la variada multiplicidad de formas de la libertad que se gestan y persiguen hacerse manifiestas en las múltiples historias y tradiciones culturales de los pueblos y de las civilizaciones.

El de la justicia económica y social:
orientada al bien común o condicionada a exaltar una particular nación, una clase, o una raza que se atribuye un exclusivo y excluyente rol mesiánico o un exclusivo y excluyente destino manifiesto entre los pueblos.

En la segunda y la tercera década del siglo las opciones se polarizaron. En un solo punto coincidieron los socialistas de la izquierda, del centro y la derecha:

Que en el origen del problema político, económico, social y cultural contemporáneo y en el de la desigualdad de las naciones, se identificaba

el capital bursátil y prestamista internacional,

el fetichismo y la servidumbre del dinero y su interés, abstraído de su propia esencia y convertido en mercancía

y con ese fetichismo, la emergencia del poder totalizante, parasitario y monopólico del imperialismo.

Que no habría en este mundo ni libertades ni justicia mientras no se subordinara la economía al bien común.

En Europa, en la persecución de ese ideal, se polarizaron y enfrentaron las clases, las razas y naciones. Aquí en la América Indígena e Hispana, la generación de Haya de la Torre y de Seoane rechazó los dogmatismos importados y emergentes y, desde la profundidad de nuestra propia tradición e historia, abrió nuevos caminos de unidad hacia un presente y un futuro propios.

En Europa, entrada ya la década del treinta, pensadores como Ernst Jünger y sindicalistas como Ernst Niekisch vislumbraron horizontes semejantes y en el movimiento Nacional Revolucionario de Alemania iniciaron una Resistencia activa, Widerstand, frente al imperialismo y al falso dilema Stalin-Hitler.

“Los partidos, (declaraba Seoane en 1931 en este mismo Parlamento) bien sea que representen principios de derecha como el grupo de la Union Revolucionaria o de izquierda como es el aprista son los que polarizan la simpatía de las masas. Los partidos políticos son los unicos que pueden dar un tributo efectivo a la nacionalidad cuando constituyen una obra organica y significan un esfuerzo desinteresado y eficaz para la mejor armazon del Estado.

Obra orgánica orientada al bien común y no mediocre transacción entre intereses particulares y antagónicos. Desinteresada y eficaz, inquebrantable también ante las persecuciones y las cárceles, porque guíada no por un programa oportunista de ocasión electorera sino por una conciencia política y social iluminada, una etica cívica poderosamente vertebrada y una vigorosa Idea de Nación.

Organicidad implica aca la existencia de un programa minimo y un programa máximo coherentes entre si y con los contextos históricos, económicos y sociales dentro de los cuales se propone ejecutarlos.

Esfuerzo desinteresado y eficaz implica una autodisciplina y una preparación eficaz para el gobierno. Pero sobre todo una doble misión pedagógica en lo cívico. Sobre los mismos militantes del partido, destinados a asumir la conducción de una nación. Y sobre la masa inorgánica, pauperizada y deculturada de los pueblos sometidos que debe ser conducida y elevada a la dignidad y la libertad de la ciudadania verdadera.

El programa: un programa simple que traduce la universalidad de aspiraciones históricas de nuestra nacionalidad continental:

Afirmación activa de la soberanía y autodeterminación de nuestros pueblos ante la amenaza imperialista que persigue recortarlas

Frente único de clases y resistencia económica y política que incorpora al empresariado y los sectores medios

Integración y unidad política de todos los pueblos de la América Latina

Subordinación de la economía y la riqueza al bien común

Afirmación continental sobre el control de la comunicación interoceánica

Solidaridad con todos los pueblos, nacionalidades y clases oprimidos

Actualidad continental de ese programa procer al iniciarse este nuevo siglo. En estos momentos en que a la triunfalista ingenuidad de un Francis Fukuyama, la suceden el realismo crudo de Huntington y de Brzezinski.

En la polémica del 1917 entre Kautski y Lenin ha terminado Lenin teniendo la razón. El proceso imperialista no culmina en el plateau monohegemónico de una democracia, prosperidad y paz perpetuas. Sino en el confrontamiento ciego y sanguinario de los capitales, de los continentes, de los pueblos, las naciones y las religiones sobre un escenario de orientación plurihegemonista a escala planetaria.

Se abre una era de guerras y conflictos de duración indefinida contra enemigos fantasmales --interiores y exteriores-- identificables a capricho del más fuerte o más astuto. Contemplamos el naufragio de los dogmatismos neoliberales y del pensamiento único, la crisis de la democracia americana, el ocaso del unihegemonismo y el fracaso de la globalización hegemonista y asimétrica.

Se aplica, en este tránsito, la reflexión de Victor Raul Haya de la Torre en el Quinto capitulo de su El Anti imperialismo y el APRA:

“La cuestión esencial para Indoamérica es contar con una fuerza política organizada y disciplinada, capaz de señalar con autoridad y certeza la dirección uniforme más realista a seguir en un caso de guerra imperialista. Porque no debemos olvidar que al producirse una guerra entre los Estados Unidos y cualquier otra potencia rival, la presión imperialista sobre los gobiernos de nuestros países sería muy aguda. Se invocaría, también, en este caso, el resobado principio de “la defensa de los intereses de los ciudadanos americanos” y en nombre de él se cohonestarían muchos excesos de poder del más fuerte....Correríamos grave riesgo si una política previsora no resguardara la soberanía de nuestros pueblos. Mientras no adoptemos una política energica y realista...gravita sobre Indoamerica el peligro... Pretextos no faltarán. En la hora en que se juegan los grandes intereses...no es difícil erigir mitos y levantar muy alto palabras de orden resonantes y mágicas. La literatura de la guerra tiende siempre a hacerla sagrada y eso no es difícil cuando la propaganda se organiza y se paga bien....Porque no lo debemos olvidar: las inversiones del capital imperialista en nuestros paises nos convierten en botín de guerra. Económicamente formamos parte del imperio...Y si los imperios disputan, los siervos pagan. Mientras no entendamos esto, no seremos sino como los esclavos de la antigüedad que definia Aristóteles  como “rico botín que produce riqueza”.

Se aplican también en este caso, y al estado ruinoso, en que las nuevas generaciones reciben el país, las palabras pronunciadas aquí mismo, en 1931 por Manuel Seoane en ocasión de la Constituyente:

“Consideramos que la obra que tenemos que cumplir no solo consiste en reparar los desastres cometidos por la dictadura y en sancionar al hombre que ha sido culpable de todos los desastres que ha sufrido el pais, sino tambien consiste en satisfacer la necesidad de una política reconstructiva. Por eso creemos que la Asamblea Constituyente, ademas de su funcion especifica, tiene tambien la misión de destruir la obra de la dictadura y reconstruir el pais sobre nuevas bases...Pero tambien se necesita sancion, y el Partido Aprista Peruano esta resuelto a hacerla efectiva en el hombre que no solo atentó contra las libertades publicas sino que entrego la verdadera y autentica riqueza nacional en manos del imperialismo extranjero” (diciembre de 1931).

Y en el 1945:
“El Perú debe asumir su antigua misión de dirigente de la política internacional indoamericana y no esperar ser el pasajero rezagado que trepa tarde al furgón de cola” (agosto de 1945).

Pero no debemos engañarnos. Ni hablo yo en el nombre del Partido Aprista, al que no tengo el honor de pertenecer. Este programa, estas palabras, no pertenecen ya, ni pertenecieron nunca, ni a Haya de la Torre ni a Manuel Seoane ni al Partido Aprista. Pertenecieron siempre y seguirán perteneciendo a la conciencia patria del pueblo latinoamericano, que encontró en esa generación su portavoz.

El programa máximo de la generación de Haya y de Seoane no llegó nunca a aplicarse. Pero ha calado e internalizado hondo en la conciencia de la nación peruana y de toda la América del Sur que, en sus mayorías, han terminado por hacerlo carne.

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